martes, 22 de enero de 2008
lunes, 21 de enero de 2008
zu Hause
Acabo de llegar a casa. Pocas veces lo he sentido de una manera tan clara en Hamburgo.

Me he pasado las últimas dos semanas pensando en cómo convencer a unos tipos de que me contrataran en Londres. Un puesto que me queda grande en una ciudad que me queda enorme. No creo haberlo conseguido. En cualquier caso, al aterrizar en Hamburgo casi se me caen las lágrimas. No me quiero marchar, y por aquí pintan bastos...
CONTINUARÁ...

Me he pasado las últimas dos semanas pensando en cómo convencer a unos tipos de que me contrataran en Londres. Un puesto que me queda grande en una ciudad que me queda enorme. No creo haberlo conseguido. En cualquier caso, al aterrizar en Hamburgo casi se me caen las lágrimas. No me quiero marchar, y por aquí pintan bastos...
CONTINUARÁ...
miércoles, 16 de enero de 2008
Me encanta
Crisis en el PP a dos meses de las elecciones
Ruiz-Gallardón: "Quien les habla ha sido derrotado"
Esperanza Aguirre elude hacer comentariosGenial la portada del abc:
El PP renueva la mitad de las cabezas de lista al Congreso
Hay más buenas noticias:
IU pedirá el fin de los conciertos educativos
no esperábamos menos :)
jueves, 10 de enero de 2008
Qué hijos de puta
EE UU lanza el mayor ataque aéreo en Irak desde 2006
Han descargado unos 18.000 kilos de bombas en diez minutos
Los objetivos del ataque fueron 40 posiciones de Al Qaeda localizadas en Arab Jour, un barrio rural próximo de Bagdadtenemos a nuestros adversarios cercados
Un nuevo estudio asegura que 151.000 iraquíes han muerto desde la invasión de EE UU
La cifra triplica la del anterior registro, de 2006
Un promedio de 128 iraquíes al día murieron de forma violenta en el primer año que siguió a la invasión. El año siguiente, el promedio de muertes diarias fue de 115, mientras que en el tercer año, fue de 126.cerca de 3.915 soldados estadounidenses y 174 británicos murieron desde que comenzó la guerra
Se estima que fallecieron entre 4.900 y 6.375 militares iraquíes
...y lo que no nos cuentan
Más en el El Pais
jueves, 3 de enero de 2008
Vuelta después de navidad
Siempre lo he pensado: los niños alemanes son mucho más felices que los españoles. Imagínense ustedes cómo habría sido su infancia de haber visto algo así:
Habría que tener también en cuenta el factor Bocadillo de Jamón Serrano, pero aún así.
Habría que tener también en cuenta el factor Bocadillo de Jamón Serrano, pero aún así.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
La burbuja
Un tío va por la calle y se encuentra con un amigo suyo, al que acompaña un perro fantástico. Le comenta lo maravilloso que es el perro y el propietario de éste le dice "pues lo estoy vendiendo. Son dos millones de euros". El amigo le pregunta si está loco, se despiden y se marcha. A la semana siguiente se lo encuentra, ya sin perro. "Lo he vendido", le comenta su amigo, "por dos millones de euros". "¡Dos millones de euros! No es posible", le dice. "Te equivocas, es perfectamente posible. Ahora tengo dos gatos de un millón".
Para los que tienen perro la vivienda no es un problema. Tienen dos millones de euros y cada noche se acuestan un poco más ricos. Pueden pensar en vender su perro de dos millones para comprarse dos gatos de uno, o incluso esforzarse por adquirir un perro de dos millones y medio esperando que mañana valga cuatro y se acuesten el doble de ricos. El problema lo podrán tener, o mejor dicho lo tenemos, los que no tenemos ladrillos (o perros) en propiedad. Algo que sin duda se debe, bien a que somos vagos, bien a que somos unos nihilistas que, por algún extraño motivo, rechazamos la bicoca nacional, esa especie de piedra filosofal que hace millonario a todo el mundo y que da de comer tanto al alcalde como al paleta y al trajeado clon de Fernando Torres que suele currar en las inmobiliarias.
Imaginemos un país en el que los sellos, o los huskies siberianos, fuesen el principal patrimonio de las familias. Que los hogares de reciente creación pagasen entre el 40% y el 55% de sus ingresos a los bancos, que financian las millonarias contribuciones a empresas estampadoras de sellos o domadoras de perros, las que a su vez tienen una red de proveedores que ha generado varios centenares de miles de puestos de trabajo en estas industrias. Buena parte de la riqueza del país no sólo se genera en este sector, sino que también es consumida en este sector. Los precios de los sellos y de los perros se han disparado en los últimos años, agudizando la propensión al consumo de sellos y perros, pero también los niveles de endeudamiento incurrido para comprarlos. Los perros y los sellos crean riqueza y nos dan simpáticos presidentes de equipos de fútbol. El uso que se de al perro o al sello es indiferente. Muchos de los perros no salen de sus casetas, y los sellos, de hecho, jamás se venden. Alrededor de un tercio de las viviendas construidas cerca de mi casa familiar en Burgos están vacías. Pero nos dicen que se revaloriza y somos más felices porque somos más ricos.
Anda como un pato, nada como un pato y vuela como un pato. Sí, un escenario así pinta como una burbuja con todas las de la Ley, como la de los tulipanes del siglo XVII, la de los ferrocarriles del XIX o la de las Terras. Se basan en la creación de una riqueza fictica a partir de aumentos de precios que no son sostenibles. ¡Craso error! La vivienda, dicen, nunca baja. Qué va. Los sellos tampoco bajaban. Al igual que los ladrillos, extrapolaban sus particularidades físicas, medibles en peso y longitud, a sus características como vehículo de inversión. Predecibles y seguras. En 1989 se calculaba que suelo sobre el que estaba construido el Palacio del Emperador de Japón valdría en el mercado tanto como todo el suelo de Canadá. El alquiler de oficina estaba en 3.000 dólares al mes el metro cuadrado. Seguramente se haya estabilizado ahí. Hoy algunas promotoras en la costa lo pasan mal para colocar obras porque, ay, el número de alemanes es finito.
Ante este estraperlo hay gente, políticos, con sensibilidad (más allá de la de sus propios bolsillos) que se plantean el problema de la vivienda. La idea estándar es repartir a diestro y siniestro perros (perdón, pisos) de protección oficial. Debe ser por aquello de creer el ladrón que todos son de su condición. Porque el planteamiento de partida no es la falta de acceso a la vivienda de gran parte de la población de 25 a 35 años, sino un lamento colectivo porque esa pobre gente no participa del gran festín y no puedo hacer lo que yo, que vendí por 60 millones el piso que me costó 30 (aunque el que me he comprado por 65 valía 34). El truco es extender el chollazo. Aunque lo entiendo. Ya nos enseñó don Francisco que nada mejor para domesticar a la sociedad que hacerla pensar que tiene dinero.
Para los que tienen perro la vivienda no es un problema. Tienen dos millones de euros y cada noche se acuestan un poco más ricos. Pueden pensar en vender su perro de dos millones para comprarse dos gatos de uno, o incluso esforzarse por adquirir un perro de dos millones y medio esperando que mañana valga cuatro y se acuesten el doble de ricos. El problema lo podrán tener, o mejor dicho lo tenemos, los que no tenemos ladrillos (o perros) en propiedad. Algo que sin duda se debe, bien a que somos vagos, bien a que somos unos nihilistas que, por algún extraño motivo, rechazamos la bicoca nacional, esa especie de piedra filosofal que hace millonario a todo el mundo y que da de comer tanto al alcalde como al paleta y al trajeado clon de Fernando Torres que suele currar en las inmobiliarias.Imaginemos un país en el que los sellos, o los huskies siberianos, fuesen el principal patrimonio de las familias. Que los hogares de reciente creación pagasen entre el 40% y el 55% de sus ingresos a los bancos, que financian las millonarias contribuciones a empresas estampadoras de sellos o domadoras de perros, las que a su vez tienen una red de proveedores que ha generado varios centenares de miles de puestos de trabajo en estas industrias. Buena parte de la riqueza del país no sólo se genera en este sector, sino que también es consumida en este sector. Los precios de los sellos y de los perros se han disparado en los últimos años, agudizando la propensión al consumo de sellos y perros, pero también los niveles de endeudamiento incurrido para comprarlos. Los perros y los sellos crean riqueza y nos dan simpáticos presidentes de equipos de fútbol. El uso que se de al perro o al sello es indiferente. Muchos de los perros no salen de sus casetas, y los sellos, de hecho, jamás se venden. Alrededor de un tercio de las viviendas construidas cerca de mi casa familiar en Burgos están vacías. Pero nos dicen que se revaloriza y somos más felices porque somos más ricos.
Anda como un pato, nada como un pato y vuela como un pato. Sí, un escenario así pinta como una burbuja con todas las de la Ley, como la de los tulipanes del siglo XVII, la de los ferrocarriles del XIX o la de las Terras. Se basan en la creación de una riqueza fictica a partir de aumentos de precios que no son sostenibles. ¡Craso error! La vivienda, dicen, nunca baja. Qué va. Los sellos tampoco bajaban. Al igual que los ladrillos, extrapolaban sus particularidades físicas, medibles en peso y longitud, a sus características como vehículo de inversión. Predecibles y seguras. En 1989 se calculaba que suelo sobre el que estaba construido el Palacio del Emperador de Japón valdría en el mercado tanto como todo el suelo de Canadá. El alquiler de oficina estaba en 3.000 dólares al mes el metro cuadrado. Seguramente se haya estabilizado ahí. Hoy algunas promotoras en la costa lo pasan mal para colocar obras porque, ay, el número de alemanes es finito.
Ante este estraperlo hay gente, políticos, con sensibilidad (más allá de la de sus propios bolsillos) que se plantean el problema de la vivienda. La idea estándar es repartir a diestro y siniestro perros (perdón, pisos) de protección oficial. Debe ser por aquello de creer el ladrón que todos son de su condición. Porque el planteamiento de partida no es la falta de acceso a la vivienda de gran parte de la población de 25 a 35 años, sino un lamento colectivo porque esa pobre gente no participa del gran festín y no puedo hacer lo que yo, que vendí por 60 millones el piso que me costó 30 (aunque el que me he comprado por 65 valía 34). El truco es extender el chollazo. Aunque lo entiendo. Ya nos enseñó don Francisco que nada mejor para domesticar a la sociedad que hacerla pensar que tiene dinero.
viernes, 14 de diciembre de 2007
IT COULD NEVER HAPPEN HERE

Un día ocurre, y nadie sabe qué hacer.
Gentecilla, mis días como biohamburguesa están contados, o al menos en mi empresa. No la nombro por eso de evitar links incómodos a este blog.
Tal vez la ola informativa no ha llegado a España, pero estamos en crísis. Al menos 300 de las 700 personas que trabajan en Hamburgo van a irse a la calle, y tengo muchas papeletas para estar entre ellas: las dos áreas en las que trabajo están "in Frage" oseasé, no está nada claro si van a continuar o no,
Es como vivir en una película de Ken Loach. Un día nos enteramos de que este año la empresa va a ganar menos de lo previsto, nos miramos unos a los otros y nos encogemos de hombros. Una semana más tarde nos cuentan de que resulta que tenemos pérdidas, las acciones pierden un 80% de su valor, y nos juntan a todos para decirnos que la cosa está muy chunga.
- ¿Qué pasará con nuestros puestos de trabajo?
- Nuestra prioridad es que la empresa siga creciendo.
De la misma forma que el crecimiento del PIB de un país no implica necesariamente una mejora en la calidad de vida de sus habitantes, el que una empresa quiera crecer no siempre está relacionado con que sus trabajadores vayan a tener mejores condiciones laborales.
En efecto a los pocos días se suprimen todos los cursos de formación, los pagos se retrasan, empieza a desaparecer gente, personas de prácticas, subcontratados, pero es Alemania, y la gente piensa "a mí no me va a tocar".
Hace una semana se propagó que entre 500 y 1000 personas tendrán que pirarse. "Eso pasará en la India" fue la respuesta de algunos.
En Hamburgo empezaron a rodar cabezas el miércoles. Llevo dos años aquí, somos 700 personas en un sólo edificio, es como un pueblo. Es terrible poder poner nombres y caras a las "áreas no rentables" que deben ser "desvinculadas de la empresa".
Debería estar contenta, porque creo que al menos este mes no me va a tocar a mí.
Lo dicho, si sabéis de alguien que busque simpáticas ingenieras químicas...
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