
Me he pasado las últimas dos semanas pensando en cómo convencer a unos tipos de que me contrataran en Londres. Un puesto que me queda grande en una ciudad que me queda enorme. No creo haberlo conseguido. En cualquier caso, al aterrizar en Hamburgo casi se me caen las lágrimas. No me quiero marchar, y por aquí pintan bastos...
CONTINUARÁ...

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