jueves, 10 de enero de 2008

Qué hijos de puta

EE UU lanza el mayor ataque aéreo en Irak desde 2006

Han descargado unos 18.000 kilos de bombas en diez minutos

Los objetivos del ataque fueron 40 posiciones de Al Qaeda localizadas en Arab Jour, un barrio rural próximo de Bagdad

tenemos a nuestros adversarios cercados

Un nuevo estudio asegura que 151.000 iraquíes han muerto desde la invasión de EE UU

La cifra triplica la del anterior registro, de 2006

Un promedio de 128 iraquíes al día murieron de forma violenta en el primer año que siguió a la invasión. El año siguiente, el promedio de muertes diarias fue de 115, mientras que en el tercer año, fue de 126.

cerca de 3.915 soldados estadounidenses y 174 británicos murieron desde que comenzó la guerra
Se estima que fallecieron entre 4.900 y 6.375 militares iraquíes

...y lo que no nos cuentan

Más en el El Pais



jueves, 3 de enero de 2008

Vuelta después de navidad

Siempre lo he pensado: los niños alemanes son mucho más felices que los españoles. Imagínense ustedes cómo habría sido su infancia de haber visto algo así:



Habría que tener también en cuenta el factor Bocadillo de Jamón Serrano, pero aún así.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

La burbuja

Un tío va por la calle y se encuentra con un amigo suyo, al que acompaña un perro fantástico. Le comenta lo maravilloso que es el perro y el propietario de éste le dice "pues lo estoy vendiendo. Son dos millones de euros". El amigo le pregunta si está loco, se despiden y se marcha. A la semana siguiente se lo encuentra, ya sin perro. "Lo he vendido", le comenta su amigo, "por dos millones de euros". "¡Dos millones de euros! No es posible", le dice. "Te equivocas, es perfectamente posible. Ahora tengo dos gatos de un millón".

Para los que tienen perro la vivienda no es un problema. Tienen dos millones de euros y cada noche se acuestan un poco más ricos. Pueden pensar en vender su perro de dos millones para comprarse dos gatos de uno, o incluso esforzarse por adquirir un perro de dos millones y medio esperando que mañana valga cuatro y se acuesten el doble de ricos. El problema lo podrán tener, o mejor dicho lo tenemos, los que no tenemos ladrillos (o perros) en propiedad. Algo que sin duda se debe, bien a que somos vagos, bien a que somos unos nihilistas que, por algún extraño motivo, rechazamos la bicoca nacional, esa especie de piedra filosofal que hace millonario a todo el mundo y que da de comer tanto al alcalde como al paleta y al trajeado clon de Fernando Torres que suele currar en las inmobiliarias.

Imaginemos un país en el que los sellos, o los huskies siberianos, fuesen el principal patrimonio de las familias. Que los hogares de reciente creación pagasen entre el 40% y el 55% de sus ingresos a los bancos, que financian las millonarias contribuciones a empresas estampadoras de sellos o domadoras de perros, las que a su vez tienen una red de proveedores que ha generado varios centenares de miles de puestos de trabajo en estas industrias. Buena parte de la riqueza del país no sólo se genera en este sector, sino que también es consumida en este sector. Los precios de los sellos y de los perros se han disparado en los últimos años, agudizando la propensión al consumo de sellos y perros, pero también los niveles de endeudamiento incurrido para comprarlos. Los perros y los sellos crean riqueza y nos dan simpáticos presidentes de equipos de fútbol. El uso que se de al perro o al sello es indiferente. Muchos de los perros no salen de sus casetas, y los sellos, de hecho, jamás se venden. Alrededor de un tercio de las viviendas construidas cerca de mi casa familiar en Burgos están vacías. Pero nos dicen que se revaloriza y somos más felices porque somos más ricos.

Anda como un pato, nada como un pato y vuela como un pato. Sí, un escenario así pinta como una burbuja con todas las de la Ley, como la de los tulipanes del siglo XVII, la de los ferrocarriles del XIX o la de las Terras. Se basan en la creación de una riqueza fictica a partir de aumentos de precios que no son sostenibles. ¡Craso error! La vivienda, dicen, nunca baja. Qué va. Los sellos tampoco bajaban. Al igual que los ladrillos, extrapolaban sus particularidades físicas, medibles en peso y longitud, a sus características como vehículo de inversión. Predecibles y seguras. En 1989 se calculaba que suelo sobre el que estaba construido el Palacio del Emperador de Japón valdría en el mercado tanto como todo el suelo de Canadá. El alquiler de oficina estaba en 3.000 dólares al mes el metro cuadrado. Seguramente se haya estabilizado ahí. Hoy algunas promotoras en la costa lo pasan mal para colocar obras porque, ay, el número de alemanes es finito.

Ante este estraperlo hay gente, políticos, con sensibilidad (más allá de la de sus propios bolsillos) que se plantean el problema de la vivienda. La idea estándar es repartir a diestro y siniestro perros (perdón, pisos) de protección oficial. Debe ser por aquello de creer el ladrón que todos son de su condición. Porque el planteamiento de partida no es la falta de acceso a la vivienda de gran parte de la población de 25 a 35 años, sino un lamento colectivo porque esa pobre gente no participa del gran festín y no puedo hacer lo que yo, que vendí por 60 millones el piso que me costó 30 (aunque el que me he comprado por 65 valía 34). El truco es extender el chollazo. Aunque lo entiendo. Ya nos enseñó don Francisco que nada mejor para domesticar a la sociedad que hacerla pensar que tiene dinero.

Gracias tunante

viernes, 14 de diciembre de 2007

IT COULD NEVER HAPPEN HERE


Un día ocurre, y nadie sabe qué hacer.

Gentecilla, mis días como biohamburguesa están contados, o al menos en mi empresa. No la nombro por eso de evitar links incómodos a este blog.

Tal vez la ola informativa no ha llegado a España, pero estamos en crísis. Al menos 300 de las 700 personas que trabajan en Hamburgo van a irse a la calle, y tengo muchas papeletas para estar entre ellas: las dos áreas en las que trabajo están "in Frage" oseasé, no está nada claro si van a continuar o no,

Es como vivir en una película de Ken Loach. Un día nos enteramos de que este año la empresa va a ganar menos de lo previsto, nos miramos unos a los otros y nos encogemos de hombros. Una semana más tarde nos cuentan de que resulta que tenemos pérdidas, las acciones pierden un 80% de su valor, y nos juntan a todos para decirnos que la cosa está muy chunga.

- ¿Qué pasará con nuestros puestos de trabajo?
- Nuestra prioridad es que la empresa siga creciendo.

De la misma forma que el crecimiento del PIB de un país no implica necesariamente una mejora en la calidad de vida de sus habitantes, el que una empresa quiera crecer no siempre está relacionado con que sus trabajadores vayan a tener mejores condiciones laborales.

En efecto a los pocos días se suprimen todos los cursos de formación, los pagos se retrasan, empieza a desaparecer gente, personas de prácticas, subcontratados, pero es Alemania, y la gente piensa "a mí no me va a tocar".
Hace una semana se propagó que entre 500 y 1000 personas tendrán que pirarse. "Eso pasará en la India" fue la respuesta de algunos.

En Hamburgo empezaron a rodar cabezas el miércoles. Llevo dos años aquí, somos 700 personas en un sólo edificio, es como un pueblo. Es terrible poder poner nombres y caras a las "áreas no rentables" que deben ser "desvinculadas de la empresa".

Debería estar contenta, porque creo que al menos este mes no me va a tocar a mí.

Lo dicho, si sabéis de alguien que busque simpáticas ingenieras químicas...

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Imagine

Atrás quedó el simpático indígena luchador. Los soñadores solo resultan atractivos mientras se limitan a soñar y a hablar de igualdad, pero se convierten en peligrosos caudillos populistas cuando lo intentan poner en práctica.
El blog de Juan consigue siempre agitar mis neuronas

martes, 27 de noviembre de 2007

Al otro lado de la verja

Tengo una impresión extraña y sesgada sobre la que era Alemania del Este. La ciudad que mejor conozco es Berlín, y es la única en la que creo sería capaz de vivir en este país, exceptuando Hamburgo claro. Berlín es una ciudad cosmopolita en el sentido genuino de la palabra, con un personalidad muy marcada, mezcla de gente de todo origen y condición social, de culturas y antigua frontera entre lo que se quiso que fueran dos mundos paralelos. Nada que ver con los circos snobs e impagables en los que se están convirtiendo las metrópolis europeas.

El resto de ciudades en los que estado en la antigua DDR me resultan radicalmente distintas. Esta semana estoy haciendo un curso en Rostock, que a algunos les sonara por la bonita cumbre de jefazos mundiales que tuvo lugar el pasado verano. Pese a haber perdido buena parte de su centro histórico en la segunda guerra mundial, es sin duda muy bonito. Mis impresiones hasta ahora podrían resumirse así:
  • Cada placita está convertida en una especie de Times Square, con carteles luminosos superestridentes por todas partes. No tuvimos comercio durante 40 años, pues toma dos tazas, parecen querer decir.
  • Hay un sentido de la estética muy desigual: por una parte se ve a personas que parecen salidas de la pasarela de Milán, superpuestísimas, mientras que la gran mayoría... en fin, me recuerda a mis viajecitos a Inglaterra.
  • El tema gastronómico, horror y pavor. Tal vez sea extendible lo comentado acerca de la estética. Llevo dos días ingiriendo algo que me recuerda a las historias que se cuentan sobre el rancho de la mili.
Ya en Hamburgo me advirtieron: llamamos a Rostock la Dunkeldeutschland (Alemania oscura, literalmente), porque la extrema derecha es especialmente fuerte en la zona. Por suerte de momento no he podido comprobar este último aspecto, y de hecho la gente me parece bastante simpática.
En cualquier caso, este fenómeno se da desgraciadamente con bastante frecuencia en el Este, al parecer como consecuencia de una mezcla de factores: falta de contacto con extranjeros durante mucho tiempo, alta tasa de desempleo, que llega hasta el 20% en algunas zonas, y pocas perspectivas de mejora en general.

Hecho de menos Hamburgo...

viernes, 23 de noviembre de 2007

Barrio Sésamo no apto para niños

EE UU advierte en los DVD que los contenidos son sólo para adultos

Con este bonito titular me he levantado hoy. Al parecer en los primeros capítulos de la serie, creados en los hippies años 70, se puede ver a Triqui fumando en pipa, al monstruo de las galletas poniéndose morado (todo el mundo sabe que están llenas de grasas saturadas malísimas), por no hablar de la siempre sospechosa relación entre Epi y Blas.

Me gustaría pensar que al otro lado del charco seremos capaces de rectificar a tiempo antes de llegar a este nivel de estupidez.