jueves, 11 de septiembre de 2008

Terrible 11 de septiembre

La tragedia del otro 11 de septiembre empezó a gestarse con antelación: para ser preciso, el 4 de Noviembre de 1972, cuando un hombre de estatura mediana, enérgico y seguro habló ante la asamblea de Naciones Unidas.

En aquel discurso memorable y anticipatorio que empezaba con un "todos los pueblos al sur del río Bravo se unen para decir basta", Salvador Allende denunciaba el creciente poder de las empresas multinacionales que, al margen de la legalidad y del control parlamentario, amenazaban la existencia misma de los estados y se convertían en una fuerza dominante imposible de controlar con los mecanismos de la sociedad civilizada, pues representaban una idea puramente mercantilista de la existencia y los valores lentamente desarrollados desde la moral y la ética les eran tan ajenos como enemigos.

Su discurso en Naciones Unidas fue minuciosamente examinado por tres inmorales: Richard Nixon, Henry Kissinger y Milton Friedman, un economista de Chicago aplaudido por los "Varguitas" de cualquier pelaje y que hoy defienden el liberalismo económico a ultranza, pero que son incapaces de reconocer el panorama de miseria humana que genera.

16 años de terror

El 11 de septiembre de 1973, los militares chilenos recibieron de los Estados Unidos la orden de dar un golpe de Estado y terminar con la vía chilena al socialismo y con la ejemplar democracia chilena. Hubo miles de muertos, desaparecidos, torturados, exiliados: el terror se prolongó durante dieciséis años.

La guerra sucia la hicieron los militares adiestrados por asesores norteamericanos especialistas en combatir al "enemigo interno", adversario para el que no existían convenciones de Ginebra ni hábeas corpus -Guantánamo se experimentó con los chilenos- y la otra guerra, la más sucia, la lideró Milton Friedman y el primer grupo de economistas neoliberales que aterrizaron en Santiago de Chile en 1974.

En 1970, cuando Salvador Allende ganó limpiamente las elecciones que lo llevaron al Gobierno, el índice de pobreza en Chile era del 23 %. El 11 de septiembre de 1973, ese índice se había rebajado a un 12% mediante políticas de empleo que, lejos de lesionar a la industria, hicieron que se mantuviera y aumentara la capacidad productiva y exportadora.

Chile exportaba cobre manufacturado (el planeta se electrificó con alambre de cobre hecho en Chile) y textiles, y tenía una industria de electrodomésticos que gozaba de prestigio en el mercado regional sudamericano.

Friedman sustentaba su teoría económica en la necesidad de mantener un "desempleo natural" y en Chile, además de terminar con la industria nacional, logró que el índice de pobreza subiera hasta un 49% en menos de cinco años. En ese breve tiempo, consiguió que la mitad de los chilenos fueran pobres.

La teoría del neoliberalismo económico inventada por Friedman y los Chicago Boys sólo era posible de aplicar en un país sin oposición, sin sindicatos, sin libertad de expresión y con una población aterrorizada por la represión.

Básicamente, el neoliberalismo económico propone que mediante una elevada tasa de desempleo natural, el trabajo deje de ser un derecho y se convierta en una oferta de trabajo a disposición de un mercado en el que ni los gobiernos ni las leyes deben intervenir.

Mientras mayor es la cuota de desempleados naturales, mayor será la flexibilidad laboral. Y para conseguirlo es menester destrozar la vinculación del Estado con los ciudadanos, sólo así se entienden privatizaciones tan aberrantes como las de la Sanidad pública y la Educación.Así ocurrió en Chile, así intentan que ocurra en todo el continente latinoamericano, así también lo proponen en Europa.

Multinacionales como Repsol-YPF, Telefónica, Telekom son empresas multinacionales que reclaman de los gobiernos, de los estados fuertes que presionen para que los estados débiles no se inmiscuyan en su accionar y exijan garantías para que la tasa de desempleados naturales, de incomunicados naturales, de gentes que viven a oscuras naturales, de no dueños naturales de la riqueza energética se mantenga, crezca, pues ese es su sacrosanto mercado.

Las palabras de Salvador Allende en Naciones Unidas denunciaban la existencia de una fuerza económica cuyo único norte era despojar a los ciudadanos de su historia y sus derechos, de su dignidad y de su futuro.

Hoy, tímidamente, cada gobierno progresista de Latinoamérica retoma el legado de Allende, pues casi todos los pueblos al sur del río Bravo exigen el fin de los desmanes neoliberales y el retorno a políticas justas que consideren la existencia de las grandes mayorías, de los desposeídos, de los condenados de la tierra.

Luís Sepúlveda en Público, 11.09.08

El artículo completo se puede leer aquí

Por supuesto, una vez desarrollado tan evolucionado método para transformar un país, lo suyo es exportarlo en serie.

Cabría la esperanza de pensar que algo se ha aprendido con el tiempo, pero no

domingo, 7 de septiembre de 2008

La sonrisa del día


la pone como el siempre genial Forges

lunes, 1 de septiembre de 2008

Lugares

Me acaba de contar un amigo que se va un mes de vacaciones a México el muy maldito, y me ha dado una envidia tremenda, a la vez que me he entrado el "culo-inquieto-sydrome" otra vez.
He intentado que se me pase ordenando un poco las fotos del viajecito a Irlanda, y de la visita que le hice a María en Bruselas la primavera pasada. No ha funcionado. Espero que al menos os de un poco de envida a vosotros.
Aquí están las fotos de Londres e Irlanda. Brevemente el viaje puede resumirse con "en Londres hay gente, en Irlanda hay vacas"
Y aquí están las de Bruselas. Ciudad increiblemente cosmopolita en relación a su tamaño. Mezcla imposible de burócratas europeos, trabajadores, becarios, estudiantes, personal de la OTAN y algún que otro belga.

Para los despistados, todas las fotos que he ido colgando hasta ahora pueden verse en el link al principio del blog "una imagen vale más que mil palabras"

miércoles, 27 de agosto de 2008

¿Quién tiene miedo a volar?

Los accidentes de avión son especialmente vistosos en los medios de comunicación: el número de víctimas suele ser muy alto y, de alguna manera, resultan espectaculares, tal vez porque alimentan nuestro miedo irracional a volar. Sospecho que este miedo se basa, como casi todos los miedos, en nuestra ignorancia: muy poca gente sabe cómo funciona un avión. Es mucho más fácil tener miedo a que el avión se desplome a que el coche se salga en una curva, porque en este caso creemos saber lo que impedirá que sea.

Lo que sucedió en Madrid la semana pasada es sin duda alguna terrible, ha muerto mucha gente. El caso es que el domingo podría haber muerto mucha más: un incendio en la central nuclear de Vandellòs provocó su parada inmediata y la activación de la situación de emergencia nuclear.


El que algo así ocurra en una planta que fue construida con tecnología punta de la época franquista no resulta sorprendente, resulta indignante que exista aún esa posibilidad.
En realidad deberíamos tener mucho más miedo de estas plantas que de los aviones, y no es así, tal vez porque no tenemos quién nos meta ese miedo en el cuerpo eficazmente: a las pocas horas del accidente la noticia pasó a la categoría de "sociedad" en El País (el resto de prensa no se decir, me temo que no anduvo mucho mejor), y tan solo tres días más tarde no se habla más de ello. Aquí no necesitamos comisión de investigación, ni nuevas medidas de seguridad ni nada, y ni hablar de replantearse las parada de estos vejestorios.
En el mejor de los casos les caerá una multa tan ejemplar como la última, y a correr.

Qué poder tan grande debe de tener el lobby nuclear, y qué bien les viene que hayan encontrado tan rápido con qué tenernos entretenidos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Son alucinantes

(haced click en la imagen para verla grande)

martes, 19 de agosto de 2008

Un par de apuntes

Tal vez os ocurra lo mismo: después de 10 días de desconexión total de este maravilloso mundo, una no para de leer desenfrenadamente todos los periódicos que tiene a su alcance, que gracias al internet resultan ser muchos.
Así en resumen me he percatado de un par de cosas:
- Hay unas Olimpiadas. Esto de las competiciones deportivas y los artículos que se pueden encontrar alabando "las gestas" de unos y otros "héroes" resulta muy curioso. Creo que la mejor definición hasta ahora me la ha dado el tío de Nadal, que gracias a lo bien informada que estoy se que además es su entrenador: "creerse alguien por ser el número uno en tenis es como creerse alguien por jugar bien al escondite".

- También me he enterado de que Rusia está en guerra con Georgia, o con una parte de Georgia mejor dicho. Al parecer los georgios no tenían nada mejor que hacer que tocarles las narices a los rusos, y éstos han dicho "¿sí? pues te vas a enterar", y los que se están enterando son los civiles de las poblaciones que bombardean a diario claro.
He de reconocer que no estoy muy puesta en cuanto a los gobernantes que Georgia tiene o haya tenido en los últimos tiempos, pero, así a ojo, el que a un país chiquitajo como éste le de por tirarle de la oreja a Rusia me hace pensar que, o bien son gilipollas, o bien tienen un hermano mayor. El que haga apenas unos meses que entraron en la OTAN, y que Bush de repente haya sido capaz de darse cuenta de que Georgia además de un estado es también un país puede dar alguna pista. Este artículo al respecto me gustó bastante.

- La última noticia noticiosa que os cuento tiene menos relevancia internacional: no voy a Valladolid en septiembre si no en la última semana de octubre (sí, justo entonces).

martes, 12 de agosto de 2008

La Rebelión de los Productos


Bueno bueno, pues ya volví de mis vacaciones veraniegas. Dentro de poco espero ir colgando alguna fotillo.
Hasta entonces, podéis entreteneros con una web muy simpática sobre comercio justo, con un par de ejemplos concretos y propuestas de soluciones aplicables para todos.
Hay que ver lo que se lo curran algunos.