Los accidentes de avión son especialmente vistosos en los medios de comunicación: el número de víctimas suele ser muy alto y, de alguna manera, resultan espectaculares, tal vez porque alimentan nuestro miedo irracional a volar. Sospecho que este miedo se basa, como casi todos los miedos, en nuestra ignorancia: muy poca gente sabe cómo funciona un avión. Es mucho más fácil tener miedo a que el avión se desplome a que el coche se salga en una curva, porque en este caso creemos saber lo que impedirá que sea.
Lo que sucedió en Madrid la semana pasada es sin duda alguna terrible, ha muerto mucha gente. El caso es que el domingo podría haber muerto mucha más: un incendio en la central nuclear de Vandellòs provocó su parada inmediata y la activación de la situación de emergencia nuclear.
Lo que sucedió en Madrid la semana pasada es sin duda alguna terrible, ha muerto mucha gente. El caso es que el domingo podría haber muerto mucha más: un incendio en la central nuclear de Vandellòs provocó su parada inmediata y la activación de la situación de emergencia nuclear.

El que algo así ocurra en una planta que fue construida con tecnología punta de la época franquista no resulta sorprendente, resulta indignante que exista aún esa posibilidad.
En realidad deberíamos tener mucho más miedo de estas plantas que de los aviones, y no es así, tal vez porque no tenemos quién nos meta ese miedo en el cuerpo eficazmente: a las pocas horas del accidente la noticia pasó a la categoría de "sociedad" en El País (el resto de prensa no se decir, me temo que no anduvo mucho mejor), y tan solo tres días más tarde no se habla más de ello. Aquí no necesitamos comisión de investigación, ni nuevas medidas de seguridad ni nada, y ni hablar de replantearse las parada de estos vejestorios.
En el mejor de los casos les caerá una multa tan ejemplar como la última, y a correr.
Qué poder tan grande debe de tener el lobby nuclear, y qué bien les viene que hayan encontrado tan rápido con qué tenernos entretenidos.
En el mejor de los casos les caerá una multa tan ejemplar como la última, y a correr.
Qué poder tan grande debe de tener el lobby nuclear, y qué bien les viene que hayan encontrado tan rápido con qué tenernos entretenidos.

1 comentario:
yo, terriblemente a la contra de mis ideales, tengo tres vuelos en tres semanas. El primero, dos días después del de Spanair. El segundo, dos días después del de Ryanair. El tercero es el próximo domingo, así que el viernes tiene que estrellarse uno. O reventar una central.
Ana me ha dicho que firme debajo por los dos.
Ana y Pablo
PD: si comentara Fanerem, habría dibujado una nubecita alrededor de nuestros nombres, pero eh, esto sólo es google.
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