lunes, 27 de agosto de 2007

Son pocos y cobardes

y nos tienen hartos.
No puede ser que una panda de sinvergüenzas intente dictar el ritmo político de un país (o varios, según gustos) a través de la violencia.
ETA ha roto la tregua. Han sido ellos. No es culpa de la actitud del gobierno, ni de la de la oposición, ni de los partidos vascos, ni de nadie más. Por más que muchos grupos políticos hayan mantenido actitudes cuanto menos cuestionables, a estas alturas la reacción violenta no tiene ni pies ni cabeza. Es respuesta de los que ya no pueden discutir con palabras, porque se han quedado sin argumentos. Es el único medio que encuentran para influir en las próximas elecciones, y para seguir vivendo del cuento a través de lo que ellos llaman impuesto, y en otras partes del mundo claramente chantaje mafioso.

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